lunes, abril 04, 2005

OLVIDO

¿Por qué olvidamos?
Olvidar es matar. Olvidar es condenar a la inexistencia a algo que ocurrió. Olvidar es negarle la vida a un suceso que produjo reacciones y sensaciones.
Olvidamos porque queremos. Olvidamos porque necesitamos. ¿Olvidamos tal vez porque no podemos manejar nuestra existencia?
Olvidamos para dar forma a nuestra vida. Intentamos enmarcar nuestras experiencias a través de dos o tres eventos que nos marcaron. Y olvidamos otros que nos marcaron aún más.
¿Quién es responsable de todo lo que nos sucede? Creo que el tiempo no es más que una sucesión de eventos. Estoy convencido de ello. No puede entonces ser el tiempo el responsable de lo que nos pasa. La inercia es el movimiento residual de algo que alguna vez fue inducido a moverse por una acción de algo o alguien. Entonces, la inercia no puede ser responsable por sí misma de lo que nos sucede. Necesita de un cómplice que le preste su energía original. El razonamiento acerca de cuál es la causa de nuestras experiencias es circular, hasta que aceptamos que somos responsables de nuestro pasado. De nuestro futuro. Tal vez no de nuestro presente.
Todos hemos sido protagonistas de nuestras vidas. Lo que nos ha ocurrido ha estado impregnado de nuestras decisiones. Y lo que nos ocurrirá está tan estrechamente relacionado con esos eventos anteriores que llego a pensar en que es cínico decir que desconocemos nuestros futuros. Decidimos acerca de nuestro pasado. Construimos un futuro apoyado en él. Y siempre resta el presente.
El presente, el ahora, el todavía es más enigmático que lo que ocurrirá mañana. Mañana, el todavía será pasado. Y el después será ahora. Y muchas veces nos preguntamos por qué el futuro nos es tan cruel o por qué nuestro pasado está tan lleno de sinsabores.
Quizás Olvido sea la clave. ¿Es tan difícil darse cuenta de que no podemos manejarnos a nosotros mismos?
Siempre tenemos la intención de elegir qué cosas guardar y qué cosas olvidar. Eliminamos pequeñas partes de nuestra realidad. ¿El presente es la realidad? Es muy posible. Entonces, si desconocemos nuestro futuro (y siempre pretendemos desconocerlo, siempre nos convencemos de ello), quizás nuestro futuro esté signado por aquello que olvidamos.
Es difícil aceptar que tenemos el poder de ser quienes queremos ser. Es una gran responsabilidad ser un todo en potencia. Es más fácil olvidarse de que uno quiere algo, y hacer otra cosa solamente porque nos parece más correcto, y luego quejarse del futuro cuando ya llegó porque no es lo que esperábamos; que dejar vivir a nuestros deseos, nuestras habilidades, nuestras más íntimas necesidades, y afrontar que el futuro que mañana vamos a vivir es universalmente nuestra obra.
Es fácil matar nuestras necesidades más urgentes y alegar que el futuro nos tomó por sorpresa.
Somos el producto de lo que olvidamos.
Podemos ser el producto de lo que hoy somos.
Hoy tenemos la necesidad de abrir las alas y echarnos a volar en un mar de melodías. Hoy decidimos olvidarnos de que no somos más que un catalizador de la música, y reemplazarlo por la ficción de que nuestro ser exige una estabilidad que la música no puede dar. Y mañana, escuchando una canción, nos vamos a preguntar por qué si siempre hemos sido buenos y honestos, no podemos ser felices ni sentirnos llenos de nosotros mismos. Y en realidad estamos vacíos de aquello que alguna vez matamos. Pero lo olvidamos.
Hoy nos olvidamos de que estamos enamorados de alguien. Hoy elegimos extirparnos la necesidad de ver, de sentir, de unir nuestra alma a una persona y elegimos a otra. O a otros. Porque es imposible seguir nuestros verdaderas intenciones. Y mañana, con esa otra u otras personas nos preguntamos por qué no nos sentimos rodeados de aquello que nos merecemos por haber sido siempre fieles y cariñosos. Y no somos capaces de atribuir esos espacios en blanco a aquello que alguna vez decidimos olvidar.
Puede que el olvido sea la muerte. Puede que seamos asesinos de nuestro futuro ideal. Puede que el presente sea la realidad. Puede que el futuro sea aquello que no olvidamos. He comenzado a pensar que lo que mañana será el presente no es igual a lo que hoy es el futuro. Pero ambos son totalmente nuestros. Estamos condenados a ser quienes queremos ser y, sin embargo, nos revelamos y nos relevamos de esa condena, olvidamos lo que nos es demasiado pesado, y logramos que mañana no sea más mañana. Logramos que Mañana sea lo que hoy olvidamos.
Olvidar hoy es no tener respuestas mañana. Es esa la única forma en que veo al futuro como algo impredecible.
Nunca podemos saber las consecuencias de nuestros olvidos. Pero siempre confiamos en que no serán más graves que retener lo que vamos a olvidar. Y eventualmente nos encontramos con situaciones que se nos estrellan contra el rostro sin que sepamos por qué.
Intentar no olvidar es intentar ser dueños de nuestro presente. De nuestro futuro. Y cuando presente y futuro hayan pasado, seremos dueños del pasado. Y seremos aquello que hemos querido ser.

Mp3 recomendado del día: --> .: Norah Jones - Shoot The Moon :.

3 comentarios:

ElDamiDeLaGente dijo...

te dejo un comment para que te sientas feliz

no lei nada

siddsteve dijo...

Espero sea bien visto que vierta mi opinión.
Por un lado clamás que el tiempo es una sucesión de hechos signada por nuestras decisiones, y luego decís que no podemos manejarnos a nosotros mismos. Creo que lo que quisiste decir es que somos vìctimas de nuestro propio impulso a condenar aquello que nos hizo daño. Esto es muy humano, aunque el olvidar no es una opción tan consciente como lo estipulaste, puesto que no somos mecánicos, sino profuso, complejo e ilógico campo de sensaciones, pensamientos entrecruzados, objetivos absurdos y cuentas pendientes. Los recuerdos más punzantes vuelven y se materializan cual fantasmas delante nuestro a total discreción. Aquello sobre lo que podemos elegir es la atención que les prestamos, y qué tanto los dejamos adentrarse.
Sobre la carga de responsabilidad que conlleva saber que con nuestro destino podemos hacer cualquier cosa estoy muy de acuerdo. Pero no todas las personas piensan realmente en ello y se sumen en un engaño inícuo al que muy secamente llaman "vida". No los culpo por eso, fue una decisión suya y tiene mi respeto. Cada uno elige su participación en el mundo. Limitarse puede ser una forma de maduración para algunas personas, mientras que extralimitarse y así conocerse a sí mismo puede ser lo propio para otras. Los caminos difieren y son diferentes para cada uno.
Quizás sí seamos los asesinos de nuestro futuro ideal, puesto que la alegría humana se purga del sufrimiento. Buscamos sufrir para luego hacer un puñado de momentillos alegres desde esa tristeza, y conformarnos con eso. Pero, aun si viviésemos nuestro futuro ideal, ¿Lo sabríamos? Por mi parte desmiento la existencia de un camino trazado que se alce por encima de otros, mostrándose como un sendero divino hacia la realización y la pureza del ser.
Asimismo es importante no borrar u olvidar el pasado, sino que debemos conciliarnos con él, y aceptarlo como parte constituyente de nuestra plenitud. De la forma contraria es imposible concebir la plenitud, porque si borramos sistemáticamente todo lo que nos pasa, eliminaríamos también todo aquello que hemos aprendido para realizarnos y consecuentemente caeremos de ese estado cuasiperfecto. Toda vivencia es experiencia, y desemboca en sabiduría para quienes escuchan atentos y aprenden. Nadie es mejor mentor que nosotros mismos en la desgracia. Todo eso debemos llevar a cuestas para concebir la entrada en el paraíso personal.
Sería tan placentero como leer tu escrito saber qué circunstancias mediaron -o hecho fatal que acaeció- para que te inspirases a escribir lo precedente.

Mis cordialidades.

virshi_woman@hotmail.com dijo...

La pregunta es... Olvidamos?
Pienso que en algun rincón de nuestra cabeza habita el olvido, como dice Sabina... y todos esos olvidos o si lo prefieren "recuerdos" nos hacen ser quienes somos..
Muy interesante el blog.